Bloqueadores de apps con código QR: cómo funcionan y cómo configurar el tuyo
Casi todos los bloqueadores de apps ponen el botón para quitar el bloqueo justo donde no conviene: en el propio móvil, a un solo toque. Un bloqueador de apps con código QR lo cambia de sitio. La sesión que bloquea tus apps solo termina cuando escaneas un código impreso en papel, y ese papel lo dejas donde tú quieras. Si está en tu mesa, es un simple trámite. Si está en el pasillo, toca levantarse y dar unos pasos. Si está en otra planta, ya es una decisión de verdad.
En esta guía verás cómo funciona en iPhone, cómo configurarlo en unos cinco minutos y los pocos errores que lo inutilizan sin que te des cuenta.
Cómo funciona
Desde iOS 16, Apple permite que una app bloquee otras apps en tu propio iPhone mediante Tiempo de uso (los desarrolladores lo conocen como Family Controls). Las apps, categorías y webs las eliges tú en el selector de la propia Apple. Cuando empieza una sesión, es iOS, y no el bloqueador, quien muestra un aviso de bloqueo en lugar de abrir la app. El bloqueador no oculta ni borra nada y, gracias al sistema de Apple, ni siquiera llega a conocer el nombre de las apps que has elegido.
Un bloqueador con código QR añade una sola regla más: la sesión solo termina cuando escaneas un código concreto. Ese código no es más que una cadena de texto aleatoria, por ejemplo tenki-focus- seguido de diez caracteres al azar. Al vincularlo a un perfil, la app lo guarda. Cuando quieres terminar la sesión, se abre la cámara y la app comprueba si lo que ve coincide con lo que tiene guardado. Con cualquier otro código no pasa nada. No hace falta conexión a internet y el código no se envía a ninguna parte.
Por qué levantarte y caminar funciona mejor que la fuerza de voluntad
Los economistas lo llaman mecanismo de compromiso: una decisión que tomas ahora para que, más adelante, te cueste más echarte atrás. Una revisión de Bryan, Karlan y Nelson (2010) concluyó que quienes saben que les cuesta controlarse suelen buscar este tipo de mecanismos, y que los compromisos más firmes tienden a funcionar mejor en quienes los eligen.
Ir hasta el código tiene dos efectos. Primero, te obliga a esperar, y en ese rato da tiempo a que se te pase el impulso. Segundo, convierte terminar la sesión en algo que haces de forma consciente: tienes que levantarte, dejar la mesa e ir a por el papel. Casi siempre, en algún punto entre la silla y el pasillo, te das cuenta de que en realidad no quieres parar. Y vuelves a sentarte.
Cómo configurarlo en cinco minutos
- Crea un código. Usa nuestro generador de códigos QR gratis. Cada código es aleatorio y se crea en tu navegador; no se envía ni se guarda nada. En principio vale cualquier código QR, pero uno aleatorio es mejor que, por ejemplo, el de un paquete de cereales, que podrías volver a encontrar en cualquier sitio.
- Imprímelo. Con entre seis y ocho centímetros de ancho es más que suficiente. Basta con papel normal; con un poco de celo o una funda de plástico se mantiene limpio.
- Vincúlalo. En tu app de bloqueo, crea un perfil, elige las apps y webs que quieres bloquear, selecciona el código QR como forma de terminar la sesión y escanea una vez el código impreso para vincularlo.
- Colócalo donde mejor te venga (más abajo tienes algunas ideas).
- Empieza una sesión y haz una prueba: intenta terminarla sin el código y luego con él.
Dónde dejar el código
No hay un sitio ideal para todo el mundo. Depende de tu casa, de cómo sea tu día y de lo dura que se presente la tarde. Algunas opciones, y lo que te costaría terminar la sesión con cada una:
| Sitio | Qué hace falta para terminar | Notas |
|---|---|---|
| En tu mesa | Un escaneo | No tienes que moverte, pero terminar sigue siendo algo que haces a propósito, no un simple toque. |
| El pasillo, la cocina, una estantería en otra habitación | Unos pasos | Lo bastante lejos como para tener que levantarte y lo bastante cerca como para llegar sin esfuerzo. |
| Otra planta, el sótano, dentro de un armario | Las escaleras | Hay quien lo prefiere para las tardes que sabe que van a ser difíciles. |
| En el trabajo, en el coche | Un desplazamiento | Solo puedes terminar la sesión cuando llegas allí. Va bien para toda una tarde en casa. |
| Con tu compañero de piso, tu pareja o un amigo | Pedírselo | Solo si va a estar cuando necesites terminar la sesión. Habladlo antes. |
| La cartera, la funda del móvil, una foto en el portátil | Casi nada | Llevas el código encima, así que terminar es cuestión de un segundo. |
Qué puede fallar
Una foto del código sirve igual que el papel
Es la forma más habitual de que todo esto deje de funcionar sin que te des cuenta. Un código QR en una pantalla se escanea igual de bien que uno en papel, así que una foto en el portátil, o el archivo PNG en tu carpeta de Descargas, es una segunda copia del código. Cuando lo hayas impreso, borra el archivo. Si ya hay una copia en algún sitio, crea un código nuevo, vincúlalo y quita el antiguo de tu perfil.
Pierdes el papel o no estás en casa
Si el único código está en casa y tú estás en la biblioteca, no podrás terminar esa sesión antes de tiempo. De eso se trata, pero conviene tenerlo previsto. Los días que pases fuera, usa una sesión con temporizador que termine sola, o un modo en el que escanear te dé una pausa de duración fija en vez de terminarlo todo. Guarda una copia impresa de reserva en un sitio poco accesible, como un sobre cerrado en un cajón, y no en la mochila. Los buenos bloqueadores también ofrecen unos pocos desbloqueos de emergencia para emergencias de verdad.
Eliminas la app de bloqueo
Si eliminas la app que mantiene el bloqueo, normalmente el bloqueo desaparece con ella. Busca un modo estricto que impida eliminar apps mientras hay una sesión en marcha, y actívalo solo cuando vayas en serio.
El escaneo falla
Lo normal es que se deba a poca luz o a un papel brillante. Imprime en negro sobre blanco, mantén el papel liso y dale un segundo a la cámara. Un código con un logo pequeño en el centro se sigue leyendo sin problema, porque los códigos QR incorporan corrección de errores.
¿Código QR o etiqueta NFC?
| Código QR impreso | Etiqueta NFC | |
|---|---|---|
| Coste | Gratis | Unos pocos euros por un paquete de pegatinas |
| Escaneo | Con la cámara; necesita algo de luz | Acercas la parte superior del iPhone; funciona a oscuras |
| Copias | Basta con una foto | No se copia sin querer; una foto no sirve |
| Colocación | Papel y celo | Pegatina, llavero o tarjeta; se pega casi en cualquier sitio |
Si quieres probar la idea esta misma noche, imprime un código QR. Si te funciona y quieres algo más resistente, el siguiente paso es una pegatina NFC. Lo explicamos en Tu propio Brick: cómo bloquear apps del iPhone con una etiqueta NFC.
Cómo funciona en Tenki
En Tenki, el código QR es una de las tres formas de terminar una sesión, junto con terminarla en la app y escanear una etiqueta NFC. Vinculas el código a un perfil una sola vez. A partir de ahí, funciona con el modo de sesión que elijas: con Hasta que la termines, las apps siguen bloqueadas hasta que escaneas; con Pausa con escaneo, al escanear tienes una pausa de duración fija, y si vuelves a escanear durante la pausa, la sesión termina. El modo estricto impide que elimines la app a mitad de sesión, y tienes un desbloqueo de emergencia limitado para emergencias de verdad. El generador de QR es gratis, uses Tenki o no.
Si lo que te cuesta no es la herramienta sino la propia tarde de estudio, empieza por cómo dejar el móvil a un lado mientras estudias. El código es una pieza de ese sistema, no el sistema entero.