Cómo dejar el móvil a un lado mientras estudias

Casi todos los consejos para estudiar sin el móvil se reducen a «esfuérzate más». Eso rara vez dura, y no porque seas débil. Detrás de tu móvil hay equipos con muchísimo dinero dedicados a que vuelvas a cogerlo una y otra vez, y cada notificación, cada numerito rojo en los iconos y cada gesto para actualizar el feed es una pequeña batalla más que tienes que ganar. En una tarde, eso son decenas de decisiones. Basta con perder unas pocas para que la tarde se vaya al traste.

El método que te proponemos funciona al revés. Decides una sola vez, antes de empezar, y luego lo organizas todo para que esa decisión se mantenga sin que tengas que defenderla a cada rato. La primera vez te llevará unos diez minutos. Las siguientes, apenas un minuto.

En resumen

  1. Deja el móvil fuera de tu alcance; mejor aún, en otra habitación.
  2. Bloquea las apps que te distraen antes de sentarte, no cuando te pillas haciendo scroll.
  3. Decide antes qué marcará el final de la sesión: un capítulo, un mazo de tarjetas o un tiempo fijo.
  4. Haz que terminar antes de tiempo te obligue a levantarte y caminar.
  5. Planifica descansos que no empiecen con el móvil.

1. La distancia puede más que la disciplina

El paso más sencillo sigue siendo el más eficaz: deja el móvil en un sitio al que tengas que levantarte para llegar. Lo ideal es otra habitación. Una mochila al otro lado del cuarto también vale. Boca abajo en la mesa es la opción más floja, porque para mirarlo basta una mano y medio segundo.

Quizá hayas leído que basta con tener el móvil cerca para que te cueste más concentrarte. La idea viene de un estudio de 2017 de Ward y colaboradores. Se cita muchísimo, pero una replicación prerregistrada de 2022 no encontró ese efecto, y según un metaanálisis de 2023, los resultados son dispares. Así que no vamos a prometerte que un móvil en la mesa te reste puntos de cociente intelectual. Aun así, la conclusión práctica sigue en pie: si no puedes cogerlo sin levantarte, lo mirarás mucho menos, porque cada vistazo pasa a costarte algo.

A veces el móvil tiene que estar cerca: por los códigos de verificación en dos pasos, por una app de tarjetas o porque alguien puede necesitar localizarte. En ese caso, tenlo a mano, pero haz que el resto del móvil sea aburrido. Los siguientes pasos son para eso.

2. Bloquea antes de sentarte

Cuando te das cuenta de que estás haciendo scroll, ya es el peor momento para decidir parar. Decide antes. Antes de empezar la sesión, bloquea las apps que suelen distraerte. Una lista para empezar que le sirve a casi cualquier estudiante:

  • Bloquea: redes sociales, vídeos cortos, YouTube, juegos, noticias, compras y también las webs de esos servicios (instagram.com, tiktok.com, youtube.com, reddit.com). Si bloqueas la app pero no la web, simplemente seguirás haciendo scroll en Safari.
  • Deja disponibles: llamadas, mensajes de unas pocas personas, calculadora, diccionario, tu app de tarjetas, música y un temporizador.

En iPhone puedes hacerlo con las herramientas de Tiempo de uso que trae el propio sistema, o con un bloqueador de apps que use esa misma tecnología de Apple. Los límites de Apple tienen un punto débil que aquí pesa mucho: cuando se alcanza un límite, basta tocar «Ignorar límite» para volver a abrir la app. Tenemos una guía aparte sobre por qué es tan fácil saltarse los límites de Tiempo de uso y cómo hacerlos más estrictos.

Si el problema es sobre todo una app, empieza por ella. Nuestra guía para bloquear Instagram en el iPhone sirve igual para TikTok o YouTube.

3. Decide qué pone fin a la sesión

Si una sesión no tiene un final claro, cada veinte minutos acabas negociando contigo mismo. Antes de empezar, elige uno de estos dos tipos de final:

  • Una tarea. «Hasta terminar la hoja de ejercicios». «Hasta acabar las tarjetas de hoy». Es el final más natural, porque es justo lo que te has sentado a hacer.
  • Un tiempo fijo. Noventa minutos y luego un descanso más largo. Va bien para lo que no tiene un final claro, como leer o repasar.

Después, mantén el bloqueo hasta llegar a ese final. El bloqueo y el objetivo deberían terminar a la vez. Si el bloqueo se acaba antes, la última hora se la lleva el móvil.

4. Aleja de ti el botón que quita el bloqueo

Es el paso que casi todos se saltan. Si puedes terminar un bloqueo con un toque en el mismo móvil que intentas evitar, en una tarde mala lo harás. Un pequeño obstáculo entre el impulso y la acción cambia mucho las cosas. Un estudio de 2023 publicado en PNAS analizó one sec, una app que añade una breve pausa antes de abrir las apps que elijas. Al cabo de seis semanas, los participantes abrían esas apps un 57 % menos, y en torno a una de cada tres veces que aparecía la pausa, acababan cerrando la app.

Con un objeto puedes crear un obstáculo aún mayor. Imprime un código QR (o usa una pegatina NFC barata) y déjalo lejos de tu mesa, donde mejor te venga: el pasillo, la cocina, otra planta. Vincúlalo a tu sesión de bloqueo, de forma que la única manera de terminarla antes de tiempo sea ir hasta allí y escanearlo. Para cuando llegas, normalmente las ganas ya se te han pasado, y vuelves a tu mesa. Tienes los pasos completos en nuestra guía sobre cómo funciona un bloqueador de apps con código QR, y la versión con NFC, en Tu propio Brick: cómo bloquear apps del iPhone con una etiqueta NFC.

5. Planifica descansos que no empiecen con el móvil

Descansar forma parte de estudiar; no es ningún fracaso. El problema es el descanso que empieza con un «solo voy a echar un vistazo» y termina cuarenta minutos después. Dos reglas ayudan:

  • Decide cuánto dura el descanso antes de empezarlo. Veinticinco minutos de trabajo y cinco de descanso (el ritmo Pomodoro) van bien para tareas cortas. Cincuenta y diez, para lecturas largas. Elige uno y mantenlo toda la tarde.
  • Deja el móvil fuera del descanso. Un vaso de agua, asomarte a la ventana, bajar y subir las escaleras. Si quieres mirar los mensajes, hazlo en un único descanso previsto para eso, no en todos.

Algunos bloqueadores permiten programar un descanso dentro de la sesión: las apps se desbloquean durante diez minutos y vuelven a bloquearse solas. Es mejor que terminar la sesión y confiar en que luego empezarás otra.

6. Silencia el resto del móvil

Bloquear apps impide que las abras. Pero no frena las notificaciones que te tientan a hacerlo. Crea un modo de concentración para estudiar en Ajustes → Concentración: permite llamadas y mensajes de unas pocas personas, silencia todo lo demás y actívalo al empezar. Un modo de concentración no bloquea apps; solo filtra las notificaciones. Por eso funciona mejor como complemento de un bloqueador que como sustituto.

7. Si estudias con el móvil

Las tarjetas de estudio, el lector de PDF o la app de idiomas suelen estar en el mismo móvil que todo lo que quieres evitar. En ese caso, no bloquees categorías enteras. Bloquea solo las apps y webs que te distraen y deja disponibles tus apps de estudio. Algunos bloqueadores también funcionan al revés, con una lista de apps permitidas: todo queda bloqueado salvo las que tú elijas.

Ejemplo de una tarde de estudio

HoraQué haces
18:55Eliges la tarea: «Tema 4, ejercicios del 1 al 12». Activas el bloqueo. Dejas el móvil en la estantería del pasillo, junto al código impreso.
19:00–19:50Estudias. Cualquier cosa que se te ocurra y no tenga que ver con la tarea va a una lista en papel, no al móvil.
19:50–20:00Descanso sin móvil. Agua, estiramientos, un rato en la ventana.
20:00–20:50Estudias. El bloqueo sigue activo.
20:50Ejercicios terminados. Vas al pasillo, escaneas y se acaba la sesión. Ahora sí, contestas los mensajes.

Cuando falles

Va a pasar. Alguien te escribe, la sesión se termina antes de tiempo, la tarde se va diluyendo. No lo conviertas en un juicio sobre ti. En lugar de eso, fíjate en qué ha fallado. ¿Estaba el móvil demasiado cerca? ¿Faltaba alguna web en el bloqueo? ¿El final de la sesión era demasiado vago? Corrige solo eso y empieza la siguiente sesión. El método mejora cada vez que lo ajustas, y la idea nunca fue depender de tu fuerza de voluntad.